Los grupos de WhatsApp de las mamás

grupos de whatsApp de madres

 

“A las 6.28 h de la mañana y suena el WhatsApp del grupo de clase, una madre explica que su hijo tiene fiebre y pregunta si alguien más está enfermo. No entiendo el objetivo de la consulta, y menos a esas horas. A la 1.12 h de la noche, otra pregunta: si llevarán cantimplora o botella de agua a la excursión del día siguiente. Si todos los niños van igual, dice que se quedará más tranquila. Necesita seguridad, que alguien le diga cantimplora para llevar cantimplora. Parece ser que lo que opinen o hagan los demás nos ocupa más que hacer una simple pregunta: ‘Hijo, ¿tú qué quieres llevar, botella o cantimplora?’.”

El párrafo anterior pertenece a una carta al director publicada en La Vanguardía que describe muy bien en que pueden degenerar los grupos de WhatsApp de madres. Usados con criterio son muy prácticos, un canal de comunicación inmediato donde compartir experiencias, consultar dudas… Pero muchas veces afloran nuestros aspectos menos presentables, el ejemplo de la cantimplora es genial, esa madre que ya de madrugada se preocupa porque su hijo no desentone, incluso pretende que todos sus compañeros “vayan igual”. Esta mañana, en la Guía de Padres de Hoy Por hoy, han estado comentándolo con mucho sentido del humor.

En este peculiar ecosistema hay roles definidos, tenemos a la administradora todopoderosa que se hace respetar, los que critican ferozmente a los profesores y sus métodos, las que buscan aprobación… Se instala un espíritu competitivo, a ver quien es la mejor supermamá (o el papá más competente). El asunto más espinoso se produce cuando alguien decide dejar el grupo, el temor a ser excluida, a ser la “rarita” porque la pertenencia se convierte en algo casi obligatorio. Incluso sufre porque esto pueda repercutir en la vida social de su retoño, tal vez no le inviten al próximo cumple. Estos temores hacen que muchos no se atrevan a salir de estos grupos tóxicos, que son mucho más habituales de lo que sería deseable.