La importancia de la lectura

 

Los beneficios de la lectura, son innumerables, por ello, tiene gran importancia que leamos cuentos a los niños desde sus primeros meses de vida.

Algunos de los beneficios de leer a los peques son:

  • Si comenzamos a leerles desde muy chiquititos, fomentaremos en ellos el habito de la lectura, algo muy importante para que cuando vayan creciendo sigan teniendo interés en los libros.
  • Estimularemos entre otras cosas, su imaginación, la memoria, y su capacidad de expresión.
  • Es una ayuda estupenda para que se desarrolle su vocabulario y mejore su comprensión.
  • Les ayuda a empezar a asimilar el concepto espacio-tiempo.
  • Les transmitiremos valores como la constancia, la amistad, la lealtad…
  • Ayuda al niño a ponerse en el lugar de otro, y así en muchos casos, superar miedos.
  • Fomentaremos la empatía.
  • Aprenderán a identificar emociones.
  • Y por último, y más importante, pasaremos un rato muy especial con nuestro pequeño,y si este momento es antes de irse a dormir,  creo que no hay mejor manera de que termine el día de nuestro hijo. Pasar un rato juntos compartiendo un cuento, hará que se duerman con una sonrisa, y felices de haber compartido un rato tan divertido con nosotros.

Los beneficios de la lectura, son innumerables

Cuando vayamos a leer con nuestros niños, es bueno que elijamos un lugar cómodo tanto para ellos como para nosotros.  Tenemos que despertar su interés, por lo que será muy importante la entonación que utilicemos, será estupendo que cambiemos la voz con cada personaje, y la utilización de onomatopeyas. Es muy importante que estemos pendientes de sus reacciones según avanza la historia, y si es necesario, que hagamos pausas para explicar dudas que les puedan ir surgiendo o cerciorarnos de que está entendiendo. Si el peque nos pide que repitamos alguna parte del cuento, debemos hacerlo con el mismo entusiasmo que la primera vez.

Y el último consejo, y no por ello menos importante, es que debemos enseñar a los niños a cuidar el material, lavarse las manos antes de cogernos, no pintarlos y en definitiva, evitar que puedan romperse.

El pequeño tirano

 

Todos hemos visto asustados alguna vez en televisión algún fragmento de Hermano Mayor donde nos muestran a modo de reality las conductas agresivas de unos adolescentes que dominan y amargan la existencia de sus sufridos padres, aunque la que principalmente suele sufrirlo es la madre, está claro que aún no hemos llegado a la igualdad de roles entre géneros. Estas actitudes no surgen de un día para otro si no que se van fraguando durante el crecimiento de nuestros hijos.

Los niños aprenden temprano cómo llamar la atención de su entorno y controlarlo, mediante comportamientos sencillos, empiezan con el llanto, el método más eficaz para satisfacer sus deseos y perforar nuestros tímpanos, también con cosas aparentemente inofensivas como el tener que sujetar la mano de sus padres desde la cuna para poder dormir, el querer estar siempre en brazos o con la comida, negándose a comer de casi todo. Juegan con el lógico temor de los padres que tratan de protegerles todo lo posible evitando la falta de horas de sueño, evitarles temores y tratando de que se alimentes aunque sea tan selectivamente.  Esto entra dentro de la normalidad del desarrollo infantil, el problema surge cuando se nos va de las manos y el niño se vuelve cada vez más intransigente, un pequeño tirano que nos manipula a su antojo. Se vuelven insensibles sin remordimientos ante sus tropelías, impulsivos y ansiosos, lo quieren todo y lo quieren ya. Es posible que lleguen a agredir a sus padres tanto verbal como físicamente, si no se coge el toro por los cuernos, los sufridos padres acaban siendo algo así como sus sirvientes.

Hay que empezar cuanto antes mejor, educando en valores como la empatía y la tolerancia a la frustración, tratando que tengan facilidad para socializarse, evitar sobreprotegerlos. Es muy importante saber poner límites, de una forma asertiva y flexible pero dejando bien claro quien los fija. Nunca está demás consultar publicaciones especializadas o acudir a un psicólogo infantil si se considera necesario.

Es muy esclarecedora la lectura de Pequeños Tiranos de Alicia Banderas

AAA

El paso de disfrutar de nuestros hijos a sufrir a un pequeño tirano con el síndrome del pequeño emperador como también se le conoce, pues esta actitud ha proliferado en china con la política de hijo único, es muy difuso por lo que hay que estar alerte ante la aparición de conductas sospechosas sin caer en el dramatismo.