El pequeño tirano

 

Todos hemos visto asustados alguna vez en televisión algún fragmento de Hermano Mayor donde nos muestran a modo de reality las conductas agresivas de unos adolescentes que dominan y amargan la existencia de sus sufridos padres, aunque la que principalmente suele sufrirlo es la madre, está claro que aún no hemos llegado a la igualdad de roles entre géneros. Estas actitudes no surgen de un día para otro si no que se van fraguando durante el crecimiento de nuestros hijos.

Los niños aprenden temprano cómo llamar la atención de su entorno y controlarlo, mediante comportamientos sencillos, empiezan con el llanto, el método más eficaz para satisfacer sus deseos y perforar nuestros tímpanos, también con cosas aparentemente inofensivas como el tener que sujetar la mano de sus padres desde la cuna para poder dormir, el querer estar siempre en brazos o con la comida, negándose a comer de casi todo. Juegan con el lógico temor de los padres que tratan de protegerles todo lo posible evitando la falta de horas de sueño, evitarles temores y tratando de que se alimentes aunque sea tan selectivamente.  Esto entra dentro de la normalidad del desarrollo infantil, el problema surge cuando se nos va de las manos y el niño se vuelve cada vez más intransigente, un pequeño tirano que nos manipula a su antojo. Se vuelven insensibles sin remordimientos ante sus tropelías, impulsivos y ansiosos, lo quieren todo y lo quieren ya. Es posible que lleguen a agredir a sus padres tanto verbal como físicamente, si no se coge el toro por los cuernos, los sufridos padres acaban siendo algo así como sus sirvientes.

Hay que empezar cuanto antes mejor, educando en valores como la empatía y la tolerancia a la frustración, tratando que tengan facilidad para socializarse, evitar sobreprotegerlos. Es muy importante saber poner límites, de una forma asertiva y flexible pero dejando bien claro quien los fija. Nunca está demás consultar publicaciones especializadas o acudir a un psicólogo infantil si se considera necesario.

Es muy esclarecedora la lectura de Pequeños Tiranos de Alicia Banderas

AAA

El paso de disfrutar de nuestros hijos a sufrir a un pequeño tirano con el síndrome del pequeño emperador como también se le conoce, pues esta actitud ha proliferado en china con la política de hijo único, es muy difuso por lo que hay que estar alerte ante la aparición de conductas sospechosas sin caer en el dramatismo.

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