Cinco cuentos para el Día del Libro.

Leyendo un cuento

Para celebrar el Día del Libro, queremos compartir con vosotros cinco cuentos que consideramos imprescindibles para que disfrutéis con vuestros peques, son recomendables entre cero y cinco años. Esperamos que los disfrutéis, y sobre todo, que nunca dejéis de disfrutar del placer de la lectura.

El cuento del Pollo Pepe

EL POLLO PEPE. (Editorial SM) Este cuento apasiona a los más pequeños, conviertiendose su protagonista en uno de los mejores amigos del niño. Su éxito reside en su sencillez, y en los desplegables que hacen que el peque pueda interactuar mientras le leemos el cuento.

 

 

Cuento. adivina cuánto te quiero.

ADIVINA CUENTO TE QUIERO.(Editorial Kokinos) Una manera preciosa de contarles a los pequeños que el amor es infinito. Tiene unas ilustraciones preciosas. La liebre protagonista se convertirá en su mejor en una de sus amigas favoritas.

 

 

 

Cuento. El pequeño conejo blanco.

EL PEQUEÑO CONEJO BLANCO. (Editorial Kalandraca) Sus rimas son muy divertidas, perfectas para despertar la atención de los más pequeños. Es una historia muy sencilla, basada en repeticiones que habla sobre la valentía y la amistad .Les encantará la historia de El Pequeño conejo blanco y de las sorpresas que le esperan en la huerta cuando va a buscar coles.

 

Cuento.   ¿A qué sabe la luna?

A QUE SABE LA LUNA. (Editorial Kalandraca) Un cuento muy popular. Es la historia de un deseo que parece, a primera vista, inalcanzable, como la luna, pero que consigue hacerse realidad gracias a la cooperación. Los animales uniendo sus fuerzas consiguen su hermoso objetivo: llegar la luna para poder probarla.               A nuestros pequeños lectores les encanta ver como unos animales colaboran con otros, seguro que despertáis su sonrisa.

 

Cuento. La pequeña oruga glotona.LA PEQUEÑA ORUGA GLOTONA. (Editorial Kokinos) Tiene unas ilustraciones muy sugerentes, son recortes de papel pintados con fuertes brochazos y pegados sobre fondo blanco. Cuenta de manera muy sencilla el proceso de metamorfosis de la pequeña oruga que además está tan hambrienta que agujerea el propio cuento. Ellos disfrutan con esta oruga come sin parar.

 

La importancia de la lectura

 

Los beneficios de la lectura, son innumerables, por ello, tiene gran importancia que leamos cuentos a los niños desde sus primeros meses de vida.

Algunos de los beneficios de leer a los peques son:

  • Si comenzamos a leerles desde muy chiquititos, fomentaremos en ellos el habito de la lectura, algo muy importante para que cuando vayan creciendo sigan teniendo interés en los libros.
  • Estimularemos entre otras cosas, su imaginación, la memoria, y su capacidad de expresión.
  • Es una ayuda estupenda para que se desarrolle su vocabulario y mejore su comprensión.
  • Les ayuda a empezar a asimilar el concepto espacio-tiempo.
  • Les transmitiremos valores como la constancia, la amistad, la lealtad…
  • Ayuda al niño a ponerse en el lugar de otro, y así en muchos casos, superar miedos.
  • Fomentaremos la empatía.
  • Aprenderán a identificar emociones.
  • Y por último, y más importante, pasaremos un rato muy especial con nuestro pequeño,y si este momento es antes de irse a dormir,  creo que no hay mejor manera de que termine el día de nuestro hijo. Pasar un rato juntos compartiendo un cuento, hará que se duerman con una sonrisa, y felices de haber compartido un rato tan divertido con nosotros.

Los beneficios de la lectura, son innumerables

Cuando vayamos a leer con nuestros niños, es bueno que elijamos un lugar cómodo tanto para ellos como para nosotros.  Tenemos que despertar su interés, por lo que será muy importante la entonación que utilicemos, será estupendo que cambiemos la voz con cada personaje, y la utilización de onomatopeyas. Es muy importante que estemos pendientes de sus reacciones según avanza la historia, y si es necesario, que hagamos pausas para explicar dudas que les puedan ir surgiendo o cerciorarnos de que está entendiendo. Si el peque nos pide que repitamos alguna parte del cuento, debemos hacerlo con el mismo entusiasmo que la primera vez.

Y el último consejo, y no por ello menos importante, es que debemos enseñar a los niños a cuidar el material, lavarse las manos antes de cogernos, no pintarlos y en definitiva, evitar que puedan romperse.

El pequeño tirano

 

Todos hemos visto asustados alguna vez en televisión algún fragmento de Hermano Mayor donde nos muestran a modo de reality las conductas agresivas de unos adolescentes que dominan y amargan la existencia de sus sufridos padres, aunque la que principalmente suele sufrirlo es la madre, está claro que aún no hemos llegado a la igualdad de roles entre géneros. Estas actitudes no surgen de un día para otro si no que se van fraguando durante el crecimiento de nuestros hijos.

Los niños aprenden temprano cómo llamar la atención de su entorno y controlarlo, mediante comportamientos sencillos, empiezan con el llanto, el método más eficaz para satisfacer sus deseos y perforar nuestros tímpanos, también con cosas aparentemente inofensivas como el tener que sujetar la mano de sus padres desde la cuna para poder dormir, el querer estar siempre en brazos o con la comida, negándose a comer de casi todo. Juegan con el lógico temor de los padres que tratan de protegerles todo lo posible evitando la falta de horas de sueño, evitarles temores y tratando de que se alimentes aunque sea tan selectivamente.  Esto entra dentro de la normalidad del desarrollo infantil, el problema surge cuando se nos va de las manos y el niño se vuelve cada vez más intransigente, un pequeño tirano que nos manipula a su antojo. Se vuelven insensibles sin remordimientos ante sus tropelías, impulsivos y ansiosos, lo quieren todo y lo quieren ya. Es posible que lleguen a agredir a sus padres tanto verbal como físicamente, si no se coge el toro por los cuernos, los sufridos padres acaban siendo algo así como sus sirvientes.

Hay que empezar cuanto antes mejor, educando en valores como la empatía y la tolerancia a la frustración, tratando que tengan facilidad para socializarse, evitar sobreprotegerlos. Es muy importante saber poner límites, de una forma asertiva y flexible pero dejando bien claro quien los fija. Nunca está demás consultar publicaciones especializadas o acudir a un psicólogo infantil si se considera necesario.

Es muy esclarecedora la lectura de Pequeños Tiranos de Alicia Banderas

AAA

El paso de disfrutar de nuestros hijos a sufrir a un pequeño tirano con el síndrome del pequeño emperador como también se le conoce, pues esta actitud ha proliferado en china con la política de hijo único, es muy difuso por lo que hay que estar alerte ante la aparición de conductas sospechosas sin caer en el dramatismo.

El Cesto de los tesoros

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Cuando un bebé coge un juguete nuevo, lo toca, se lo lleva a la boca y lo manipula, lo más probable es que se entretenga un rato pero pronto desaparece el interés, sus padres observan incredulos como su curiosidad natural le lleva a fijarse en la caja, con sus envoltorios, variedad texturas y materiales que se pueden romper y deformar produciendo diferentes sonidos y sensaciones. Pese a que la situación tiende repetirse no solemos captar el mensaje y seguimos comprándole insulsos juguetes de plásticos con colores llamativos. Al bebé le interesan los nuevos descubrimientos que puede hacer con lo que tiene entre manos, para él todo es nuevo y quiere experimentar a través de los sentidos: nuevos sabores, sonidos, texturas… Materiales cotidianos como la madera, la lana, el cartón y el metal. Conociendo esta curiosidad innata la pedagoga inglesa Elinor Goldschmied ideó El Cesto de los Tesoros como una propuesta de juego y aprendizaje dirigida a edades comprendidas entre los seis meses y el año, etapa en la que el nivel de desarrollo neuro-muscular permite que el niño mantenga una posición sentada y en la que ya puede agarrar fácilmente objetos pequeños y aún no gatea. Para Goldschmied consiste en “Ofrecer a los niños/as, durante un periodo determinado y en un entorno sumamente controlado y seguro, una gran cantidad de objetos y de recipientes de diversos tipos para que jueguen libremente con ellos sin que intervenga el adulto; el cual sólo se dedicará a observar”. Se ofrece a los participantes una actividad de exploración y juego, una manera de aprovechar la actividad espontánea para desarrollar su autonomía, capacidad de elección y de concentración entre otras cualidades.

El cesto de los tesoros.

Los objetos que incluye posibilitan el desarrollo de los cinco sentidos y del movimiento cinestésico (el pequeño ve u oye, pero hasta que no se mueve para coger una cosa no la conoce bien) son atractivos fomentando su capacidad de elegir entre las muchas y diversas posibilidades. El desarrollo de esta cualidad resulta muy importante para afrontar el aluvión de estímulos que va a recibir en la sociedad actual, donde hay que decidir constantemente qué rechazas y con qué te quedas. Se trata de una actividad muy interesante para realizarse en grupo pues fomenta la interrelación entre los bebés. La comunicación se produce de cuatro maneras según Elinor Goldschmied: con el intercambio de miradas y la observación prolongada; con la atención expectante respecto a lo que el otro niño está haciendo; mediante sonidos preverbales y con el intercambio de objetos, el forcejeo para poseerlos y los contactos mutuos. Cuando se desarrolla la actividad debe haber una persona adulta presente, pero en un segundo plano, con una actitud meramente observadora. Esta presencia frena la inquietud del pequeño al acercarse a cosas desconocidas a la vez que manifiesta su respeto hacia la autonomía del pequeño. Así de una manera sencilla, esta actividad satisface las curiosidades de los bebés, reforzando su autonomía y acercandoles a materiales que le serán familiares a lo largo de su vida.